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Once años hace que la antigua directora Genoveva Merino me encargó la organización de una actividad para que los alumnos que entraran en Secundaria pudieran pasar algunos días de formación y convivencia fuera del colegio. Tras varios intentos en otros lugares de la provincia, conseguimos contactar con la desconocida para nosotros, Aula de la Naturaleza “Higuerón de Tavizna”.

Son muchos los alumnos, alrededor de 700, y profesores del colegio que en alguna ocasión han compartido la experiencia vivida en Tavizna desde ese año 2004, Don Carlos Martínez, la Señorita Lidia, Mamen, Mariola, Ana Hidalgo, Mercedes, Sara, Teresa, Magdalena y yo que he tenido la suerte de hacerlo durante once años consecutivos. A esto se le une las innumerables visitas que durante las estancias en el Aula hemos recibido, como las de nuestro querido amigo Alberto, Don Francisco Marín, Don Javier Gil, que se ha estrenado este año y nuestro capellán Don Francisco.

El recinto está enclavado en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema en el término municipal de Benaocaz, en el monte Higuerón, rodeado de un frondoso bosque mediterráneo, donde los quejigos, encinas, algarrobos y madroños inundan el paisaje de un verde intenso que se conjuga con el riquísimo matorral y las hierbas aromáticas. Un paisaje idílico en el que los amaneceres y atardeceres tiñen los montes de infinidad de tonalidades hasta que la sierra queda totalmente iluminada por el sol o desaparece de nuestra vista dejando paso a un cielo donde hay más brillo de estrellas que zonas en la oscuridad.
A lo largo de estos años, nuestros alumnos han realizado aquí infinidad de talleres y actividades al aire libre, todos relacionados con el aprendizaje y el ocio. Marroquinería, perfumes, velas, apicultura, repostería, fabricación de quesos, tirolina, rapel, juegos al aire libre… Estas actividades permiten la interacción del alumno con el medio físico que los rodea pero incentiva muchísimo la convivencia, el respeto y el cariño entre los compañeros y el profesorado.
Dicen los alumnos que lo que se siente en el Higuerón solo se puede entender si se vive en primera persona. La cantidad de conocimientos que adquieren debería ser lo más relevante para nosotros como formadores pero cada año me impresiona más la capacidad de entendimiento y comprensión que nace entre los compañeros durante estas estancias.
Para el profesorado que asiste es inevitable sorprenderse todos los años con el impacto que supone para los alumnos enfrentarse, la mayoría de ellos por primera vez, a la separación de su familia y su entorno habitual. Como son capaces de desenvolverse en montones de situaciones en las que hasta ahora siempre han tenido la ayuda de sus padres o familiares. Es curioso como desarrollan las competencias aprendidas a lo largo de su vida, su autonomía personal, sus relaciones personales, y ver como cada uno de los alumnos viene al aula con unos objetivos concretos que van desde relacionarse, aprender, o simplemente divertirse.
Hay infinidad de momentos en los que te llegas a emocionar, ante reacciones, comentarios o actuaciones de algunos de ellos, cuando los vez felices, dejando sus problemas aparte durante un rato, cuando te agradecen lo que has hecho por ellos, cuando ves que la convivencia entre ellos funciona, que se respetan, que se quieren.
Es una experiencia muy difícil de describir, pero muy aconsejable para todo el que disfrute con nuestros niños. Después de once años, todos los que asistimos al aula estamos convencidos que fue un gran acierto, escoger el Higuerón de Tavizna como lugar para esta actividad de la que esperamos seguir disfrutando muchos años más en compañía.