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El día 15 de mayo todos los colegios de la Compañía de María celebramos la fiesta de Santa Juana de Lestonnac, nuestra fundadora. En nuestro caso, la celebramos este año el 14 de mayo, ya que al día siguiente no tuvimos clase por coincidir con la feria. Y que mejor forma de comenzar el día que con una Eucaristía en el patio, para agradecer a Dios y a Santa Juana que su obra haya llegado hasta nosotros.

Celebramos la vida de una gran mujer, que supo hacer de su existencia un don para los demás. Obediente siempre a la voz del Espíritu que le impulsaba a “no dejar apagar la llama” se convierte en el instrumento elegido por Dios para dar a la Iglesia, a comienzos del siglo XVII, una orden consagrada a la educación.

Educadora singular, abre cauces para formar la inteligencia y el corazón. Toda su reflexión, su actividad y sus iniciativas se inspiran en una profunda vida interior y en un amor grande a la Santísima Virgen, que pondrá como modelo de sus religiosas y alumnos.

A su muerte dejará establecida treinta colegios, testigos de la sabiduría y del entusiasmo evangélico de esta mujer realista. Supo renunciar a los propios privilegios y abrir vías a un nuevo estilo de vida. Puso en marcha de forma gozosa y profética la igualdad de oportunidades de la mujer en el campo de la educación.

El 15 de mayo de 1949 el Papa Pío XII la inscribe entre los santos.

¡Santa Juana, te damos las gracias por tu proyecto educativo y te pedimos que nos enseñes a tender nuestra mano a las necesidades de hoy y a avivar el fuego de la fe en nuestro corazón!